Caldo vegetal casero

Siempre voy todo el día corriendo. Me despierto justo después de las seis; me visto con la ropa de deporte con los ojos aún cerrados; pedaleo hasta el gimnasio cruzando Barcelona; caliento el agua para el té mientras reviso Instagram en la oficina; tecleo todo el día decenas de mensajes para los clientes; engullo mi tupper entre charlas y risas; pedaleo de vuelta a casa a toda pastilla y sin darme cuenta el día me ha pasado volando. ¡Buf, qué locura! Por suerte hay momentos en los que puedo darle al pause y ralentizar los tempos. Porqué hay cosas que requieren mimo y paciencia, como este caldo vegetal.

Preparar caldo en casa es una de las mejores decisiones que he tomado para nuestra alimentación y, aunque requiera un poco de tiempo, vale totalmente la pena. El único motivo por el que me he visto obligada a comprar caldo de tetrabrik en los últimos dos años ha sido porque compartía piso o porque vivíamos en un espacio demasiado pequeño, donde cocinar y almacenarlo no era una tarea sencilla. No ha sido hasta que nos hemos mudado a un piso más grande y sólo para nosotros que he podido retomar esta rutina.

Y digo rutina porque es un preparado del que no puedo prescindir: lo añado en salsas, en los estofados para potenciar el sabor o lo utilizo para preparar una sencilla y reconfortante sopa para la cena. Así que siempre intento tener un bote a mano. Cocinando una olla de 4,5L y gestionándolo con eficiencia, solo tengo que repetir este proceso una vez al mes o cada 4 semanas y tengo caldo casero suficiente para no tener que recurrir al envasado.

Los 3 beneficios de preparar caldo vegetal

Es cierto que requiere de una olla grande, un poco de tiempo y espacio para almacenarlo. Pero aún así sigo prefieriendo esta opción por 3 motivos:

  1. Es una forma fantástica de aprovechar verduras y hortalizas que no he utilizado y que puede que estén a punto de estropearse. Pero ¡alto! esto no significa que puedas poner en la olla ingredientes estropeados: si la materia prima está pasada afectará el sabor de tu caldo.
  2. Por mucho que las marcas industriales quieran convencernos que su producto es natural, que los ingredientes son de calidad, que sólo siguen procesos tradicionales y que lo preparan como lo haría tu madre, no deja de ser un producto procesado que contiene sal, aditivos, potenciadores de sabor…Innecesarios para conseguir un caldo perfecto.
  3. Cada litro de caldo que compras en el supermercado es un tetrabrik de usar y tirar que gastas. Con lo que, preparando tu propio caldo en casa, reducirás la cantidad de plástico que consumes. Genial, ¿no?

Si todavía no te has convencido prueba a preparar mi receta base, personalizándola y añadiéndole tus especias favoritas o los tubérculos que tengas más a mano. ¡Seguro que no vuelves a comprar caldo preparado del supermercado! Comparte tu versión con el hashtag #TheFussyEaters y cuéntame qué tal te ha salido. ¡Tus comentarios siempre serán bienvenidos!

Caldo vegetal

Receta base para un caldo casero
Cocina Casera, Clásica, Vegana
Tiempo total 2 horas
Raciones 4 L
Autor The Fussy Eaters

Ingredientes

  • 1 cebolla amarilla
  • 2 dientes de ajo
  • 2 zanahorias
  • 2 puerros
  • 2 hojas de laurel secas
  • 4 ramas de perejil
  • Pizca de romero seco
  • Pizca de pimienta negra en grano
  • aceite de oliva virgen extra
  • sal opcional

Elaboración paso a paso

  1. Corta la cebolla en trozos de 1 cm x 1cm y rehógala con aceite durante 5 minutos.
  2. Chafa el ajo con la hoja de un cuchillo y añádelo a la olla, removiendo de vez en cuando con una espátula de madera.
  3. Corta las zanahorias de un tamaño similar a la cebolla, tan regular como puedas. Corta también el puerro en rodajas de medio centímetro. Puedes incluir un poco de la parte verde, ya que potenciará el sabor.
  4. Pasados 10-15 minutos, cuando la cebolla esté tierna, añade la zanahoria y el puerro. Si utilizas otras hortalizas, incorpóralas también en este momento. Mezcla bien con la espátula y cocina con la olla tapada para que se impregnen los sabores.
  5. Cuando los vegetales empiecen a sudar, añade el agua, el romero, el laurel, el perejil y la pimienta y lleva a ebullición. El agua debe hervir de forma constante pero tranquila, no alborotada y con las verduras golpeándose. Si es necesario, reduce el fuego a medio-bajo pero sin que deje de hervir.
  6. Cocina semitapado durante 1 hora aproximadamente. Una vez esté listo, deja infusionar 15 minutos y cuélalo con un colador fino antes de almacenarlo en botes de cristal. Deja siempre un poco de espacio entre el caldo y la tapa para evitar que explote el recipiente en el congelador.

Notas de la Receta

Puedes conservarlo en la nevera durante 5 días o en el congelador un máximos de 6 meses.

Para personalizar la receta añade hortalizas de temporada como chirivías, nabo, col, apio, calabaza, calabacín o setas, cortadas en trozos regulares.

Si vas a utilizar este caldo como base para salsas no añadas sal, ya que con la reducción podría quedar un sabor muy salado y tendrías que descartarlo.

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